Todas las tristezas

Hoy todas las tristezas caben en mí.

Cierro los ojos y las siento recorrer el alma entera.

Imágenes de felicidad eterna se precipitan.

Abro los ojos, las tristezas parpadean…

Todas las tristezas caben en cada segundo.

En cada milímetro de piel.

El cielo, adentro mío, se viene abajo.

Nubes corretean por el corazón.

Grises, se vuelven negras.

Opacan la mirada.

Amedrentan los sentidos.

Mil tristezas más y no sabré qué hacer.

Tristezas perennes, contagiosas, venenosas…

Caben en mí… y acaban sin ti.

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Miradas ajenas

Miradas. Esquivas, curiosas, tímidas, temerosas. Miradas que penetran una realidad ajena. Miradas que esquivan su realidad. Evadirse es imposible. Quiero borrar sus silencios. Abrir sus alas al mundo y que se vayan a volar. Derramar sus dolores y que descansen en paz. Desterrar sus miedos y que puedan suspirar.

Sus voces inquietantes y retraídas, avasallan. Rompen con todo silencio. Sepulcran su verdad. Sus voces están por gritar. Shhh. Gritos sórdidos. Y sus miradas vuelven a mí. Me relojean, me estudian. Me respetan. Sus miradas me pueden. Me quiebro por dentro y no quiero volver. Me escapo de mí, de ellos. Ellos se escapan a cada rato. Vuelven, me miran. Sus miradas, fijas en mí; y, otra vez, yo no sé quién soy.